Ya tengo bloqueado el Congreso, al Rey prácticamente anulado, compradas las televisiones, estado casi de excepción, palmeros por doquier, la oposición mansa, eliminado el control parlamentario, el país arruinado, un millón más de parados... Lo dicho, la dictadura bolivariana está cerca.
Y con carita de cordero degollado y un cinismo atroz.

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